miércoles, 29 de mayo de 2013

Una verdad amarga: como actúa el azucar a nivel fisiológico.

Como muchas veces pasa en muchas disciplinas, los principales estudios sobre el azúcar y sus efectos vienen de EEUU. Y, además de que invierten mucho más dinero en I+D que aquí en España, allí es donde hay el mayor número de obesos del mundo y, por tanto, hay un mayor interés entre los científicos por descubrir el "secreto de un cuerpo delgado".
Uno de esos científicos es el Dr. Robert Lustig, un neuroendocrino pediátrico de la Universidad de California que se hizo "famoso" en el 2009 al ser colgado en YouTube una conferencia llamada "Azúcar: una verdad amarga" y que tuvo gran repercusión y en la cual hablaba de los perjuicios de la fructosa sobre la salud humana (y más aún en los niños).

El neuroendocrino Robert Lustig
Este señor en los 80 trabajaba con niños que se volvieron obesos después de operarles de un tumor en el hipotálamo. Estos niños ganaban entre 13 y 18 kilos por año (Cada año!!!). Se volvieron inactivos, sin interés por nada que no fuera comer y ver la tele.
Ya en la década de los 90 se descubrió la leptina, de la que hablamos en la primera entrada sobre el azúcar  y vieron que estos niños no recibían su señal porque los receptores de esta hormona se encuentran en el hipotálamo y esa zona la tenían muerta. Esto también explicaba la desgana, porque al recibir la señal de la leptina, el cerebro le dice al cuerpo que tiene que quemar energía, ser activos física y mentalmente y hacer cosas. Y si recordáis, la leptina se estimula con la presencia de insulina en la sangre y dice al cerebro que "ya estamos llenos". Al no llegar esta información, los niños comían y comían y el páncreas generaba más y más insulina que almacenaba el azúcar que se convertiría en grasa.
La solución estuvo en proporcionarles un medicamento que bloqueaba la liberación de insulina. Los niños bajaron de peso y sorprendentemente se hicieron más activos.
Esta experiencia sirvió para correlacionar lo de aquellos niños con los adultos obesos, aún sin sufrir tumores. Lo que ocurre es que el azúcar es un acelerador del apetito, un estimulador, por lo que a los obesos no les llega la señal de saciedad. Cuanto mayor es la insulina, mayor es el apetito. Y ahora entra en juego otra hormona que está en el estómago, la grelina, que emite señales de hambre al cerebro. Cuando la grelina está alta tienes hambre, y comiendo azúcar no se baja.

El problema se acrecenta cuando no podemos escapar de ella, ya que todos o la gran mayoría de alimentos la contienen. Esto, según Lustig, vienen de los estudios que se hicieron acerca de la relación entre las grasas saturadas y los problemas del corazón. Antiguamente no se sabía que los azúcares terminaban convirtiéndose en grasa, y sí se conocía que las grasas saturadas se relacionaban con los niveles de "colesterol malo" y éste con las enfermedades. Por lo que se propuso una dieta sin grasas. Y la grasa es lo que le da sabor y "sabrosura" a los alimentos, por lo que la industria alimentaria para evitar vender alimentos con sabor a cartón les introdujo azúcares.

Mapa del consumo mundial de azúcar


Y en EEUU la cosa se agravó aún más con la introducción del jarabe de maíz alto en fructosa, mucho más económico que el azúcar, con un poder endulzante mayor y unas consecuencias para la salud aún peor. Y como todo en esta vida lo mueve el dinero, la industria alimentaria sabía, según Lustig, que añadiendo azúcares (o, en este caso el jarabe de maíz) las ventas aumentarían y empezaron a incluirlas en alimentos que nunca habían tenido azúcar antes como el pan de hamburguesa, carne de hamburguesa, salsa barbacoa, ketchup, aliños para ensalada, está en casi todo lo que se pueda imaginar en un supermercado.


¿Por que aumentan las ventas?

Sencillamente porque el azúcar se comporta en nuestro organismo como cualquier droga. Al tomarla aumentan los niveles de dopamina en nuestro cerebro, que es la hormona del placer pero al mismo tiempo se regula a la baja los receptores de dopamina, por lo que cada vez tendremos que ingerir mayor cantidad para obtener el mismo efecto, igual que pasa con las drogas. Por lo que también se puede sufrir un síndrome de abstinencia que nos haría estar irascibles, malhumorados, nerviosos...



Todo esto asusta un poco al relacionar algo que tan alegremente y de forma despreocupada hemos comido desde pequeños. Ahora el azúcar no solo lo relacionan con la culpable de esos quilos de más, la obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes sino que incluso con el cáncer, más concretamente con el de mama.
Todo esto y mucho más intentaré ir tratándolo en las diferentes entradas.

Y tu, ¿Qué opinión te merece las conclusiones del Dr Lustig?

9 comentarios:

  1. Genial, una entrada muy interesante :D

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    1. Gracias, me alegro de que te resulte interesante.

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  2. Excelente información. Muy útil e interesante.

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    1. Muchas gracias, me encanta que resulte útil.

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  3. Que bien que poco a poco, vayan saliendo a la luz investigaciones como las del Dr. Lustig.
    Muchas gracias por el post y por ayudar a divulgarlo.

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  4. very interesant,, thank you

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  5. Excelente información, gracias desde chile :)

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